La piel de los bebés es delicada y necesita prendas suaves, cómodas y fáciles de lavar. Por eso, el algodón es uno de los materiales más elegidos para bodys, pijamas, pantalones y otras prendas infantiles.
Para conservar su suavidad, forma y color, es importante lavar y secar correctamente la ropa de algodón del bebé. A continuación, encontrarás consejos sencillos para mantenerla en buenas condiciones durante más tiempo.
1. Lava la ropa antes del primer uso
Antes de que tu bebé utilice una prenda nueva, es recomendable lavarla. Esto ayuda a eliminar polvo o residuos que puedan haberse acumulado durante su fabricación, almacenamiento o traslado.
Utiliza un detergente suave y procura lavar la ropa del bebé separada de las prendas muy sucias del resto de la familia.
2. Revisa siempre la etiqueta de cuidado
Cada prenda puede tener indicaciones diferentes. Antes de lavarla, revisa la etiqueta para conocer la temperatura recomendada, el tipo de secado y si puede plancharse.
Seguir estas instrucciones ayuda a evitar que la ropa se encoja, pierda su forma o se deteriore antes de tiempo.
3. Utiliza agua fría o tibia
El agua demasiado caliente puede encoger algunas prendas de algodón y desgastar sus colores. Para el lavado habitual, es preferible utilizar agua fría o tibia, siempre respetando las instrucciones de la etiqueta.
4. Elige un detergente suave
La piel de los bebés puede reaccionar ante perfumes intensos o residuos de productos de lavado. Prefiere un detergente suave, utiliza solamente la cantidad necesaria y asegúrate de que la ropa quede bien enjuagada.
Evita aplicar cloro directamente sobre las prendas, ya que puede debilitar las fibras y alterar los colores.
5. Separa la ropa por colores
Antes de lavar, separa las prendas blancas, claras y oscuras. También es conveniente lavar por separado las prendas nuevas de colores intensos durante sus primeros lavados.
Para proteger los estampados, puedes dar vuelta los bodys, pijamas y pantalones antes de colocarlos en la lavadora.
6. Trata las manchas lo antes posible
Las manchas de leche, comida o suciedad son más fáciles de quitar cuando se tratan rápidamente.
Retira el exceso con cuidado, enjuaga la zona con agua fría y aplica una pequeña cantidad de detergente suave. Evita frotar con demasiada fuerza, porque podrías dañar la tela o el estampado.
7. No sobrecargues la lavadora
Cuando la lavadora está demasiado llena, las prendas no se limpian ni se enjuagan correctamente. Deja espacio suficiente para que la ropa pueda moverse durante el ciclo.
Para prendas delicadas o pequeñas, puedes utilizar una bolsa de lavado.
8. Seca la ropa preferentemente a la sombra
Siempre que sea posible, seca la ropa al aire libre y a la sombra. La exposición prolongada al sol puede desteñir los colores, mientras que las temperaturas muy altas de la secadora podrían encoger algunas prendas.
Antes de tenderlas, acomódalas suavemente para ayudar a que mantengan su forma.
9. Guarda las prendas completamente secas
Antes de doblar y guardar la ropa del bebé, asegúrate de que esté totalmente seca. La humedad puede producir malos olores y favorecer la aparición de manchas.
Guárdala en un lugar limpio, seco y protegido del polvo.
El algodón: comodidad para todos los días
Con algunos cuidados sencillos, la ropa de algodón de tu bebé puede conservar su suavidad, forma y color por mucho más tiempo.
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